UNA FACHADA ÚNICA

El edificio fue construido en 1902, y originariamente albergaba una conocida fábrica de carruajes propiedad de los hermanos Lamarca, además de sus viviendas. La empresa tenía un enorme prestigio y construía diferentes tipos de carruajes para la aristocracia, coches de gala para el Congreso de los Diputados y carrozas para la Casa Real.

La fachada principal, donde se encuentra también la entrada al garaje, da a la calle Fernando VI recientemente remodelada, y las dos laterales, a las calles Belén y Regueros. La esquina con Belén forma un torreón simétrico al que está situado en la esquina con Regueros.

El edificio Lamarca fue diseñado en su momento por el arquitecto Santiago Castellanos Urízar, que ya había levantado un elegante edificio de estilo neomudéjar en la cercana calle de Santo Tomé para Francisco Lamarca, uno de los dos hermanos propietarios de la fábrica de carruajes Lamarca.

Actualmente, el edificio está protegido por su indudable valor arquitectónico, pues representa un ejemplo, quizá el último que queda en el centro de Madrid, de la arquitectura industrial de los siglos xix y principios del xx.

ARQUITECTURA SINGULAR, ANTES Y AHORA

El edificio Lamarca tiene un cuerpo central de dos alturas y está flanqueado por dos elegantes pabellones a cuatro aguas en las esquinas. Estos pabellones tienen una altura más y proporcionan al conjunto un perfil con un aspecto único.

El estilo de la construcción mezcla elementos claramente neoclásicos, como los frontones de las ventanas y decoraciones escultóricas, con un aire marcadamente modernista, como el tablero enmarcado en el centro de la fachada principal, con una efigie alada a cada lado.

El edificio Lamarca desde sus inicios fue un referente arquitectónico en la capital, y lo seguirá siendo en el futuro.

Ha sido rehabilitado salvando únicamente las fachadas por el arquitecto Moisés García González que ha sabido mantener plenamente la belleza de su línea sin entrar en conflicto con un interior reconstruido en su totalidad con un diseño vanguardista. Un contraste que añade otro atractivo más a Lamarca.